jueves, febrero 12, 2009

El taxista bigamo


Esta historia la tenía en el tintero (ups!, el teclado) y ahora que estoy con un poco de vino en la cabeza como que me ha vuelto la memoria. Ahí va:

Hace varios años, como estaba urgido por llegar a un destino "X" que a decir verdad a estas alturas de la vida no me acuerdo, tomé un taxi que a primera impresión me resultó curioso. Para empezar era un Citroen (cosa rara para un taxi, al menos en Lima), segundo era que el interior del mismo era de color celeste eléctrico, y al menos no parecía que el color se debía a una loca ocurrencia del dueño, sino del fabricante del auto.
- Hey!, exclamé, es un Citroen
- Sí, respondió el taxista, lo traje de Argentina, donde víví hasta hace un tiempo, es muy económico.
- ¿Ah si?, ¿y cómo es eso? pregunté maravillado
- Sí, sólo tiene 3 cilindros (?) y con un tanque me recorro todo Lima sin problemas.
- Y cómo así estuvo por Argentina, pregunté nuevamente.
- Bueno, salí del Perú por la crisis económica en el gobierno de Alan, y me puse a trabajar en una que otra cosa, fue en esas que conocí a una chica muy linda y después de no mucho tiempo me casé con ella, y sabes, me dijo, ella tiene una hermana que estaba casada con otro pibe, tuvo un hijo y al poco tiempo se muere el tipo.
- Interesante, me dije.
- Así que como la hermana no tenía como mantener a su hijo se fue a vivir con nosotros, ahí mi esposa y yo la apoyamos, y finalmente me decidí volver al Perú con lo que ahorré pero antes me compré unos carros y los traje para taxearlos.
Como comprenderás la hermana también se vino con nosotros. Su viejo me decía: Peruano, viniste por una y te llevaste a las dos, así que me las cuidas.
- ¿Y? dije intrigado.
- Pues que me las traje, su hijo me llama papá y ambas andan conmigo
- ¿Cómo es eso? pregunté.
- Paro con las dos. Mejor cuidado no puedo estar y como comprenderás ninguna está celosa de la otra. Pero en el colegio de mi hijo y mi sobrino como ya que me miran medio raro.
- Provecho!, exclamé... oh!, ya estamos llegando, por favor me deja en la esquina.

Y me bajé del curioso Citroen del taxista bígamo (o lechero como quiera verse).

Lamentablemente nunca más lo he visto, para saber como le va.

1 comentario:

Dinorider d'Andoandor dijo...

¡vaya! en los taxis uno se puede encontrar de todo, ¿no?.