viernes, septiembre 25, 2009

El encuentro.

Amaneció como cualquier día, él bajó de su casa, si es que se puede llamar así, al conjunto de esteras unidas por alambres de hierro galvanizado que encontró por el camino, en una construcción.

Ella salió de su casa, ubicada al este de la ciudad, y tomó el micro que la lleva diariamente a su trabajo.

Él no tiene dinero, con las justas un par de soles, se rasca la cabeza pensando que va a comer el día de hoy, así que para disipar sus penas y el hambre se va al mercado a ver si encuentra algo por ahí.

Ella es nueva en su trabajo, está aprendiendo nuevas cosas, hace poco que salió de la universidad, una estatal, pero lo hizo con la frente en alto y con orgullo, fue la primera de su promoción. Estos méritos favorecieron su contratación.

Él con las justas si estudió y acabó al primaria. Sus padres murieron en un accidente de tráfico hace varios años y se quedó sólo, tras lo cual se las tuvo que ver para vivir.

El día pasa, ella sale del trabajo y se va a estudiar.

Él pasa por su dealer de siempre y compra un paquetito que le ayudará a olvidarse temporalmente de sus problemas y se va a trabajar. Él trabaja de noche porque es mejor para su labor.

Las horas siguen transcurriendo, y ella termina de escuchar sus clases y sube a la combi que la llevará, tras un par de horas, a su casa. Media despierta y media dormida, siente que la llaman por teléfono. Como está medio adormilada empieza a buscar en los bolsillos de su saco dónde metió el celular, hasta que lo encuentra.

Él está en el paradero atento, mirando los carros, micros y combis pasar.

Ella saca el celular y contesta, y en ese momento Él sube raudo y le quita su teléfono y sale corriendo. El cobrador cierra tras él la puerta (¿se han dado cuenta que siempre lo hacen?)

Ella se queda pasmada, no sabe que decir ni que hacer, le ha robado su celular.

Él, calles más abajo, cuelga la llamada, no sabe quién es ni le interesa, ya tiene qué vender para poder vivir un día más en la ciudad.

Enfermo

Estoy mal de salud. Normalmente no me enfermo, pero cuando me caen los bichos, me da bastante fuerte y me tumba por varios días.
Esta es una de esas enfermedades, ya voy por el tercer día que falto al trabajo y me siento culpable porque tengo muchas cosas por hacer (aparte que se me están acumulando).
Ya no tengo casi voz, y la única forma que encuentro para expresarme es este blog.
Espero estar mejor para mañana.

domingo, septiembre 20, 2009

¿Amor de lejos, felices los 4?

Este es un refran que he escuchado, así como otro que dice que "compadre quiere con su comadre", pero esa es otra historia.
Ella vive sola. Su esposo se ha marchado a trabajar a una mina y regresa de tiempo en tiempo a su casa, pero ella no es feliz, ya ha dejado de quererlo hace algun tiempo y se siente sola. Él ha dejado de ser el hombre del cual se enamoró con locura en sus años mozos.
Su esposo, cuando regresa, no es afectuoso con ella y eso la molesta, no tiene ni ganas de tener relaciones con él. Pero él insiste y medio a la fuerza están juntos.
Pasa el tiempo y ella se ha reencontrado con un antiguo novio, y empiezan a salir.
Él a lo lejos, los fines de semana se encuentra con la prostituta de turno y se siente bien.
Ella trata de revivir el fuego de esa antigua relación, buscando desesperadamente el cariño y el amor que no siente y no percibe de su aún esposo. Se entrega con locura.
Ella se siente feliz, pero su novio de turno no tiene la más minima intención de forjar algo, ella es la de turno también. Pobre de ella!
Los meses y luego los años pasan. Ella sigue sola. Él es feliz a la distancia.

lunes, septiembre 07, 2009

Paren de venir... al menos juntos

Con gran ilusión esperé en la cola a que abriese el stand de la agencia de venta de boletos, había 15 personas delante mío igual de impacientes esperando todos que la chica que atendía terminase de arreglar toda la parfernalia para una venta exitosa: Los carteles, los volantes, los tickets de entradas aun en blanco...

Hasta que a las 10:30 de la mañana se abrió la venta. Después de casi 28 años de carrera musical viene Depeche Mode al Perú, y me encontraba listo, con la dichosa tarjeta de crédito en la mano para obtener el descuento publicitado. Los minutos me parecieron largos mientras jugueteaba con mi celular, hasta que tocó mi turno y fue la primera compra para un concierto que realizo con una gran satisfacción y sobre todo SIN importar el precio!

Han pasado los meses de aquella temprana compra y ahora me entero que otro grupo de culto, los Pet Shop Boys, van a venir a Lima una semana después que DM! La entrada de Depeche es sagrada y está guardada bajo 7 llaves así que NI PENSAR en venderla (sacrilegio que ha cometido una amiga mía con su lado oscuro)

El problema es que estoy con las justas económicamente hablando así que juntaré mis ripios y me iré al Jockey Club aunque sea al fondo (porque ahí hay sitio)