sábado, mayo 09, 2009

La Brick

Hace poco, reordenando mi colección de música, encontré un tema buenísimo de Wallflowers, One Headlight, el cual ni bien escuché las primeras notas trajeron a mi mente una salida a una discoteca con una chica muy linda, de la que sólo se que se casó y ahora vive en Inglaterra.

Ahí va. Sofía, que así se llama la niña en cuestión, no había terminado hace mucho tiempo con su enamorado, y dada su condición de libertad, me animé a invitarla a salir, la recuerdo como una chica delgada, alta (solíamos bromear quién era más alto, ella o yo), de cabellos largos y unos ojos hermosos, pero lo que más me atraía de ella era su sonrisa y su mirada inocente.

Una vez se dió la oportunidad de salir juntos y nos fuimos a la Brick, una discoteca que estaba en ese entonces en la Costa Verde y que emulaba un castillo medieval, y para qué, era una discoteca muy bonita. Lamentablemente por estas fechas ya ha sido derruida y no queda de ella más que una pila de ladrillos, que hacen un breve homenaje a su nombre y lucen como una lápida de aquellos buenos tiempos.

Luego de tomar unos tragos, tocaron la susodicha canción, y como por arte de magia me sentí como volar al bailar con ella (no sé si finalmente fue por efecto de los tragos, lo cual no creo porque aun me jacto de tener buena cabeza), y sentí que sólo existía ella y su sonrisa encantadora.

Luego, más tarde, poco antes de retirarnos, ella se dirigió a los servicios y luego de un rato la salí a buscar. En ese momento la bruma del mar hacía que la atmósferea del lugar tuviese un aspecto encantado y en medio de aquella bruma se delineó su silueta y quedé impactado, era el momento perfecto para tomarla por la cintura y darle un beso, pero por razones que ni siquiera me explico, no lo hice. Ella me miró con dulzura y tomamos un taxi de vuelta a su casa. Al bajar me dijo, "ojalá nos hubieramos conocido antes", a lo que respondí con un tímido "soy de la misma opinión" y perdí una segunda oportunidad para probar la miel de sus labios.

El tiempo y las circunstancias finalmente me separaron de Sofía y no volví a tener noticias de ella, salvo por el comentario de un amigo que me dijo que había viajado a Inglaterra a estudiar y que finalmente se había casado por allá. Espero que sea feliz, mientras tanto sólo me queda recordarla escuchando esa canción.