viernes, agosto 15, 2008

La borrada de cassette

"Cinco botellas de vino, cinco botellas de vino, si una me llegara a tomar sólo cuatro podría vender"

Inspirado por el post de Fiore y en la larga lista de comentarios adjuntos al mismo, se me vino a la mente "una borrada de cassette", la cual cuento a continuación hasta donde recuerdo:

Hace varios años, era el cumpleaños de la hermana de un amigo muy entrañable, y la fiesta de rigor (cómo no podría ser de otro modo) se realizó en el restaurant de su familia en Huarochirí. Ese día mi amigo estaba contento y se dedicó a repartir tragos a diestra y siniestra. Para empezar arrancamos con la cerveza, la cual ingerí un par de vasos sin mayor apuro. Luego, vino el vino (Gato Negro en cajita), el ron con cocacola y lo último que recuerdo es que mi amigo se acercó con una copa de martini pero llena de ¡¡Gin Paramonga!! exclamando... "¡Si eres hombre tómatela!" (en esos momentos creía que él estaba peor que yo) y fui tan idiota que me lo tomé de un golpe... luego de eso... off the record.... no recuerdo nada.

Ahora lo que no recuerdo y que me contaron:
Mi amigo tenía un perro enorme de color canela, el cual había estado rondando las botellas de cerveza regadas en el jardín y por efecto del lúpulo y la cebada decidió dormir en las escaleras que daban a la sala, justo donde yo me encontraba bebiendo la mortífera última copa de Gin. Luego de eso me acomodé sobre el perro y me quedé dormido.

Ya de madrugada, el enamorado de la hermana de mi amigo, al ver mi lamentable estado decidió dejarme en calidad de bulto en una de las habitaciones que contaba el restaurant. Al día siguiente tuve a mi hermano buscándome desesperadamente por todos lados y finalmente me encontró durmiendo en el cuarto donde me habían dejado.

Esa fue la primera y última vez (que recuerdo :p ) que haya borrado cassette.

sábado, agosto 09, 2008

Low battery

"Si usted intuye que hay cuatro posibilidades de que una gestión vaya mal y las evita, al momento aparecerá espontáneamente una quinta posibilidad." 4to corolario de la Ley de Murphy.

Tal como denota la Ley de Murphy, cuando pensé que había conjurado todos los males automotrices, aparecío ayer otro más.

Estaba manejando muy orondo por la ciudad cuando de repente el auto se apago sin aviso previo, en un cruce y en medio de un tráfico terrible.

Luego de recibir los insultos de ley por osarme a malograr mi auto en medio de la pista, y gracias a la ayuda de un anónimo cobrador de microbús, pude llevar mi auto a la vereda izquierda.

La presión arterial se me subió por las nubes por la impotencia, y sólo atiné a llamar a mi siempre salvador hermano, quien del otro extremo de la ciudad, vino a auxiliarme.

Luego de mover cables, ajustar relays y verificar fusibles, concluimos que el origen del problema era la batería del auto, la cual ya había decidido jubilarse sin pedir permiso. Así que con la batería de su auto logramos arrancar el mío y manejé como poseído hacia una tienda, donde no encontramos ningún modelo que se ajustara a mi auto.

¡Vamos a la tienda del frente, pero rápido que ya son 10 para las 10 de la noche y la tienda cierra a las diez!, exclamó mi hermano, y cruzamos temerariamente la doble avenida que estaba entre las tiendas, en donde hallamos una, que si bien no era del mismo tipo, pensamos que calzaría.

Llegamos al estacionamiento donde se encontraba mi auto y nos dimos con la sorpresa que la batería era más grande que el espacio destinado para tal fin. Con un poco de maña nos la ingeniamos para instalarla y logramos que el auto arrancase.

Prueba de que llegué vivo a casa es que estoy escribiendo este blog.

Ahora me pregunto, ¿qué es lo siguiente que va a fallar?

En búsqueda de la culata prometida

"Si existe la posibilidad de que varias cosas vayan mal, la que cause más perjuicios será la única que vaya mal" 3er corolario de la Ley de Murphy.

Acabo de cerrar unas vacaciones en el infierno, las cuales comenzaron sin tener siquiera noción de ellas.

Un día, como de costumbre, revisé el estado del filtro de aire de mi auto y ¡vaya sorpresa!, encontré una sustancia, similar a una crema y de color de un café con leche en la toma de aceite. Consulté rápidamente a la enciclopedia automotriz (mi hermano menor), y sentenció gravemente: "has soplado el empaque de la culata, y ni se te ocurra volver a casa con el motor en ese estado, sino eso te costará 'several bucks'" (¡¡¡¡un montón de dinero!!!!).
Ante esto me ví obligado a quedarme en la casa de un familiar y al día siguiente, junto con mi hermano, llevamos el auto a un taller.

En el taller me dijeron: "definitivamente ha soplado el empaque, vamos a sacar la culata y llevarla al rectificador para que la evalúe". Temeroso, pregunté "¿hay alguna probabilidad de que se haya rajado?" y me respondieron "no creo, pero depende del rectificador".

Al día siguiente recibí el peor diagnóstico, la culata se había rajado y NO tenía reparación y por ende tenía de comprar una nueva (o al menos una de segunda algo decente) y asi tuve que iniciar la cruzada de la búsqueda de la culata de reemplazo.

Tomé un taxi para ir a un importador de autopartes y en el trayecto entablé amistad con el taxista, quien muy amablemente (por algunos billetes) se ofreció de servirme de transporte en la búsqueda. Con él (y gracias a él) recorrí los rincones más insospechados de la ciudad, recovecos inimaginables e innombrables, sin éxito en un primer momento. Al día siguiente, llamé a Fernando a su celular (así se llama el taxista) para coordinar encontrarnos y así pueda acompañarme nuevamente. Luego de salir bien librados de un intento de estafa de un ladrón que me vió la cara de preocupación, llegamos a otro sitio innombrable, Fernando me confesó "no me gusta venir a este sitio, pero si no encuentras aquí la culata, anda pensando en vender tu auto".

Recorrimos las calles llenas de pedazos de motores, puertas, parachoques y todo aquello que se pueda imaginar como autoparte hasta que encontramos a un morenito quimboso que nos contactó con un tipo cuya hermana vendía una culata con las especificaciones que necesitábamos. Luego de negociar el precio, llevamos a probar la culata a la rectificadora donde dieron su conformidad.

Finalmente, junto con Fernando llevamos la pieza al taller, donde la instalaron luego de un par de días más, y el auto salió nuevamente a la calle sin problemas hasta el momento... eso espero.