sábado, junio 21, 2008

La cachetada en el microbús

Mario, como todos los días y ni bien salía de su oficina, iba a buscar a Ana a su trabajo a fin de llevarla temprano a su casa, ya que el padre de Ana, le había puesto como condición que a más tardar debía llegar a las 5pm.
Así pues, Mario y Ana tomaron un microbús en una plaza cercana y se sentaron juntos en la segunda fila cerca a la puerta. Mario y Ana eran enamorados, y como tales, se prodigaban besos como una muestra del cariño que sentían uno por el otro.
Más adelante, subió al microbús una señora, de unos 45 años, la cual empezó a ver con malos ojos las muestras de cariño, y exclamó en voz alta:
- Que tal educación!, estos muchachos besuquándose en el microbús!
- Si van a seguir así, bájense!
- y blah, blah, blah!

Mario, que en un primer momento no había prestado atención a los reclamos de la señora, se dirigió a ella con voz firme y serena:
- Señora, con todo respeto, si se siente tan mortificada, porqué no se baja Usted?

De pronto, como en cámara lenta, Mario vió que la mano de la señora se dirigía a su cara.... smack!!, se escuchó en el microbús.

- Muchacho mal educado!, dijo exaltada la señora.
- Señora, porqué me agrede?, acaso no puede hablar y tiene que reaccionar de esa forma?, replicó Mario.
- Chofer!, pare en la delegación policial de la siguiente cuadra... esto no va a quedar así, te voy a denunciar por faltarme el respeto!, dijo furiosa la señora.

El chofer, a fin de evitarse problemas, paró en el paradero cercano a la delegación policial y la señora raudamente buscó a un policía; Mario bajó tras de ella y aprovechando su juventud, pudo alcanzar al policía antes que la señora.

- Oficial, quiero denunciar a esta señora por agredirme físicamente.
La señora, jadeante, sólo alcanzó a decir:
- El joven me ha faltado el respeto.

El policía, se acercó al microbús que aún estaba parado en el paradero y Mario volvió a decir:
- La señora me agredió, pregúntele a cualquiera y le dirá que fue así.
El público empezó a decir:
- Llévese a la vieja loca!!
- Acaso le he faltado el respeto a la señora?, dijo Mario dirigiéndose a las personas del microbús.
- No!, respondieron a coro.
Al oir esto, la señora se dió cuenta de su desventaja y sólo atinó a subirse a otro microbús.
El policía se sonrió y le dijo a Mario:
- Vete ya muchacho...
Mario subió al microbús nuevamente...
- Estás bien mi amor?, preguntó dulcemente Ana.
- Me duele un poco, pero ya pasará, dijo Mario, mirándole a sus bellos ojos verdes.