viernes, octubre 30, 2009

¿Qué te revienta?


Apartándome de la línea del blog empezaré mecionando las cosas que me revientan:

Me revienta la FPF

Me llegan los chombis (alias choferes de combi) que tocan su claxon por las puras alverjas en la mañana y en la noche y para colmo en la puerta de mi casa.

Me revientan los que hacen colectivo de Chosica a Lima cuando corren como si el diablo los persiguiera y no piensan que manejan un auto con timón cambiado y llevan pasajeros.

Me revientan las fiestas que arma el Chaclascamp porque hacen tanta bulla como si fuera una fiesta de sordos y no piensan que hay personas que viven alrededor.

Me revienta que la Policía y el serenazgo no hagan nada cuando se les requiere y lleguen muy tarde cuando todo ha pasado (como cuenta Tracy Chapman en su canción Behind the wall)

Me revientan los esposos maltratadores, tanto mujeres como hombres. Es una falta de respeto demasiado grave y a la primera le deben decir al desgraciad@ que se vaya a freir plátanos.

Me revientan los violadores y los pedrastras, son lacras que deberían plastinizarlos y exponerlos como muestra para toda la eternidad (la misma que trajo nuestra amiga Susan "chanfainita")

Aunque soy hincha de un equipo de fútbol, me revientan las barras mal llamadas "bravas". A todos esos desadaptados deberían levarlos para que su bravura se transforme en servicio a la Patria.

Me revienta que la gente se de por vencida sin siquiera hacer el intento.

Me revienta que alguien diga "no puedo"

Y a los pocos que siguen este blog, ¿qué les revienta?

viernes, octubre 16, 2009

Fé y devoción

Todo empezó hace como 4 meses atrás. La noticia de su llegada había corrido como reguero de pólvora y muchos como yo no lo podían creer. Depeche Mode en Lima.

Recuerdo que la primera vez que los escuché fue en el Walkman de mi prima que vino de visita de los EEUU, la canción era Blasphemous Rumours, la cual cuenta la historia de una chica que luego de un frustrado intento de suicidio, cambia su vida y se dedica a Dios para luego morir en un accidente de tráfico. Desde esa vez quedé cautivado por la riqueza de los sonidos que escuché (a pesar de estar en un viejo cassette).

Llegué a faltar a las primeras horas de clase de la universidad a fin de poder comprar mi entrada, formé religiosamente mi cola (era el décimo quinto) y luego de un corto tiempo (que parecieron horas) conseguí la marcada con el número 1057.

Y la atesoré, como quien guarda una joya de la familia, mientras con espanto veía cómo algunos amigos sucumbían a la tentación de vender sus entradas de primera fila (cuyo precio llegó en algunos casos a S/. 1,000 en reventa) y optaban por comprarse otras más baratas.

Y hasta que llegó el día, saqué mi entrada del lugar que fue su hogar por los últimos meses y me fui al concierto, el cual fue expectacular. Todo el escenario era una pantalla de proyección que cambiaba de acuerdo al tema tocado y los acordes de la canción. Dave, Martin y la banda en general estuvieron impecables, era como escuchar el CD pero en vivo, fue realmente emocionante. Ojalá que para la próxima gira (que me imagino será de aquí a dos años) puedan venir nuevemente, a alegrarme la vida y renovar mi fé y devoción hacia ellos.